Categoría: Mente y vida

Mente, cerebro, salud, afectos, capacidad cognitiva, vida social, aprendizaje, estrés, longevidad y hasta la dieta misma no son elementos separados como solemos creer. Tienen conexiones, en ocasiones sutiles, a veces directas. En esta sección ponemos a su disposición una serie de notas con lo último que las ciencias médicas, la psicología y los expertos de estas áreas ofrecen sobre esta conexión fascinante.

  • Cómo luchar contra la adicción a Tik Tok

    Cómo luchar contra la adicción a Tik Tok

    Los videos cortos están diseñados para crear dependencia, con los peligros que eso conlleva. Por suerte, el control de la atención se puede mejorar con la práctica.

    Frontiers

    En las redes sociales, los vídeos cortos, como los de TikTok, están por todas partes. La exposición repetida a este contenido breve, denso en información y gratificante estimula el cerebro, haciéndonos sentir que la experiencia es placentera o satisfactoria. Pero, si se consume en exceso, se puede desarrollar una adicción a ellos, un patrón desadaptativo que dificulta la regulación del consumo de este tipo de vídeos.

    Con la proliferación de vídeos cortos en línea, tal adicción es una preocupación creciente, ya que afecta la eficiencia en la vida diaria y repercute negativamente en la salud física y mental. Por ello, comprender este tipo de adicción, relativamente nueva, es fundamental: se sabe poco sobre los mecanismos psicológicos que aumentan la vulnerabilidad.

    Ansiedad

    Ahora, una nueva investigación realizada en China ha examinado cómo la ansiedad por apego —un patrón de relación caracterizado por el miedo al abandono que a menudo se forma en la primera infancia— contribuye a gastar tiempo excesivo mirando estos videos.

    La adicción posee, además, un ángulo inesperado: “Demostramos que niveles más altos de ansiedad por apego se asocian con un mayor riesgo de violencia sexual”, afirma el primer autor, Haodong Su, profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Anhui. Sucede que “un menor control atencional, es decir, un control deficiente sobre lo que elegimos ignorar o en lo que nos centramos, así como dificultades para procesar las emociones propias o ajenas, pueden explicar en parte esta relación”.

    Caminos hacia la adicción

    Para su estudio, los investigadores reclutaron a 342 estudiantes de entre 18 y 22 años y utilizaron diferentes escalas para medir sus niveles de adicción a los videos cortos (AVC), ansiedad por apego, control atencional (comúnmente conocido como concentración) y alexitimia, un rasgo de carácter caracterizado por la dificultad para identificar y describir emociones. Investigaciones previas sugieren que la alexitimia es relativamente común entre los jóvenes, especialmente durante etapas clave del desarrollo o cuando se enfrentan a situaciones de estrés.

    Los resultados mostraron que niveles más altos de ansiedad por apego aumentaban la probabilidad de desarrollar agresión sexual afectiva. Esta susceptibilidad puede estar influenciada tanto por el control atencional como por la alexitimia, mecanismos que influyen en el procesamiento emocional.

    Investigaciones previas han demostrado que niveles más altos de ansiedad por apego conllevan una disminución del control atencional y que las personas con mayores niveles de ansiedad por apego tienden a presentar rasgos alexitímicos más severos. Cuando estos mecanismos no logran regular completamente las emociones, las personas pueden recurrir a reguladores externos, como videos cortos, para afrontar los efectos negativos.

    “Las personas con síntomas de alexitimia más graves mostraron niveles significativamente más altos de adicción, lo que indica que tener dificultades para identificar y expresar emociones puede aumentar la dependencia de los vídeos cortos como una forma de escape emocional”, explica Su.

    Un control atencional deficiente, que a su vez suele intensificar y aumentar los niveles de alexitimia, también medió la relación entre la ansiedad por apego y la adicción a este tipo de videos.

    Protegidos por la atención

    Si bien un control deficiente de la atención puede hacer que los adolescentes sean más propensos a volverse adictos a los videos cortos, entrenar la concentración también puede lograr el efecto contrario y desempeñar un papel protector en el desarrollo de esta adicción.

    “Los jóvenes que tienen mayor capacidad para regular y mantener su atención son menos propensos a desarrollar patrones adictivos de uso de vídeos cortos, incluso cuando experimentan dificultades emocionales como la ansiedad por apego”, señala Su.

    Pequeñas medidas, como establecer límites de tiempo para el consumo de vídeos, programar periodos específicos sin teléfono o establecer rutinas que fomenten la reflexión sobre las emociones, pueden ser puntos de partida útiles para los adultos jóvenes que tienen problemas de concentración o alexitimia.

    “El control de la atención no es una habilidad fija y se puede mejorar con la práctica”, dijo Su. “Estrategias como el entrenamiento en atención plena, la reducción de la multitarea y la programación deliberada de períodos de actividad concentrada pueden ayudar a fortalecer la regulación de la atención y reducir el riesgo de adicción”.

    La muestra también presentó un desequilibrio de género, con aproximadamente el 72 % de los participantes siendo hombres. Dado que la ansiedad por apego y el control atencional difieren según el género, futuras investigaciones con muestras más equilibradas serán importantes para determinar si estos patrones se mantienen en ambos sexos. Asimismo, son necesarios estudios que abarquen períodos de tiempo más prolongados para confirmar las relaciones aquí identificadas.

    “Nuestros hallazgos demuestran que fortalecer el control atencional y la conciencia emocional, en lugar de depender únicamente de restringir el uso de la tecnología, puede ser eficaz para prevenir la adicción a los videos cortos”, concluye Su. “La adicción a los videos cortos no se trata solo del tiempo frente a la pantalla, sino también de la regulación emocional y cognitiva”.

  • Jueces, científicos y artistas… a la vez

    Jueces, científicos y artistas… a la vez

    Se necesitan tres formas de pensamiento para ser verdaderamente inteligente. Y usarlas de manera equilibrada.

    Benjamin Kessler, George Mason University

    ¿Sabemos realmente qué significa ser inteligente? Es una pregunta más compleja de lo que parece. Existen diversas maneras de concebir la inteligencia, como ilustra la conocida oposición entre inteligencia teórica e inteligencia práctica. Según la mayoría, una persona verdaderamente inteligente no solo piensa bien, sino que también es capaz de traducir ese pensamiento en acciones concretas para alcanzar metas positivas y prácticas. Es la famosa “inteligencia para vivir”. Y es una muestra de que equilibrar y combinar diferentes tipos de inteligencia puede ser incluso más importante que la cantidad de conocimientos o la forma de pensar.

    Hacia eso apuntan Matthew A. Cronin, profesor de administración en el Costello College of Business de la Universidad George Mason (Estados Unidos), y su coautora Lillien M. Ellis, de la Universidad de Virginia, que descomponen la inteligencia en tres modalidades, a las que denominan Científico, Artista y Juez (o CAJ”).

    Uno para todos y todos…

    Ahora. ¿De dónde sale esto? Se trata de ilustrar la idea de tres actitudes, más que de decir que hay que tener esas tres profesiones juntas para ser considerarse inteligente.  Para Cronin, el Científico se centra en la lógica y la evidencia, en cómo conocemos las cosas. Por su parte, el Artista representa la imaginación, la capacidad de concebir posibilidades más allá de lo que se nos da. En tanto que el Juez es responsable de sopesar la moralidad, la pertinencia, etc., de una acción o decisión.

    Cronin sostiene que todos tenemos un científico, un artista y un juez en nuestra mente, pero que a menudo están desequilibrados. “La mayoría de la gente prefiere uno de los tres y deja que ese domine a los demás. Y ahí es cuando surgen los problemas”, afirma.

    Equilibrio

    Como ejemplo, la nota técnica de Cronin cita protocolos de ciberseguridad centrados en el pensamiento crítico (que priorizaban la seguridad, pero no tenían en cuenta el funcionamiento de la memoria), lo que obligaba a los usuarios a crear contraseñas imposibles de recordar. La gente las anotaba cerca de sus ordenadores, frustrando así el propósito de la seguridad. La incorporación del pensamiento científico y artístico propició la innovación, cómo, por ejemplo, contraseñas largas que se memorizan con mayor facilidad sin necesidad de anotarlas.

    Según el marco CAJ, la colaboración entre Artista y Científico genera descubrimientos sobre el mundo al relacionar información o situaciones novedosas con el conocimiento previo. A su vez, se requiere la colaboración entre Artista y Juez para formular una visión, es decir, una realización imaginada de deseos o ideales que se consideran dignos de perseguir. El Científico y el Juez pueden trabajar juntos para desarrollar habilidades, es decir, la aplicación productiva del conocimiento hacia un objetivo específico.

    “Se va rotando entre estos roles”, explica Cronin. “Podemos empezar por lo que queremos, que es el Juez, y por cómo funcionan las cosas, que es el Científico; pero probablemente eso solo sirva para maximizar lo que ya estamos haciendo. Así que tenemos que encontrar una visión que podría ser mejor, pero casi con toda seguridad no podremos lograr que funcione sin algún tipo de descubrimiento”. Y ahí puede entrar el Artista.

    No es mágico

    Partiendo del libro de Cronin de 2018 (escrito en coautoría con Jeffrey Loewenstein), “El arte de la creatividad”, el marco CAJ formaliza cómo la creatividad (el Artista) funciona junto con otras herramientas cognitivas para ayudarnos a pensar, trabajar y vivir mejor. “La gente piensa en la creatividad como una habilidad mágica. No, es una habilidad que se puede desarrollar. Si puedes pensar en un tema, puedes pensar de forma creativa sobre él”, afirma Cronin.

    Por extensión, existe esperanza para cualquiera que se esfuerce por alcanzar el equilibrio intelectual fortaleciendo su faceta de Científico, Artista o Juez, según cuál de ellas esté un poco debilitada. “El primer paso es simplemente concienciar a la gente”, dice Cronin. “O creen que el pensamiento es una masa indiferenciada, o que las tres facetas están totalmente distantes y separadas entre sí”.

    La IA versus la mente humana

    El marco CAJ también puede ser una herramienta eficaz para estructurar la toma de decisiones de forma equilibrada. “Si tengo una idea de cómo podrían ser las cosas, sé que también necesito saber cómo funcionan en la práctica… Y cuando te encuentras con un pensamiento desequilibrado, como el de un burócrata que carece de la imaginación (es decir, el Artista) para concebir que puede haber otras maneras de abordar una situación, puedes recordarle a esa persona que todo lo que ahora damos por sentado alguna vez se consideró imposible”.

    Cronin lleva más de cinco años impartiendo el marco CAJ en sus cursos de gestión, y cree que su impacto no hará más que aumentar a medida que la IA desafíe a las organizaciones a definir el valor añadido que las mentes humanas pueden aportar a un conjunto de problemas.

    “La IA puede decirte lo que quieras saber”, afirma. “Pero eso no garantiza que sea correcto; esa es la función del Científico. No te dice lo que debes hacer; esa es la función del Juez. Y solo predecirá los resultados más probables; definitivamente no es la del Artista”.

  • Más café y té, menos demencia

    Más café y té, menos demencia

    Dos a tres tazas del primero y una a dos tazas del segundo al día, pueden disminuir en un 25 % el riesgo de deterioro mental grave. Las bebidas descafeinadas no ayudan.

    Rachel Maidl, The Healthy

    Es una gran noticia para aquellas personas que no pueden empezar el día sin él, y los beneficios se extienden, incluso, a quienes tienen mayores probabilidades de padecer demencia.

    Hay una razón por la que muchos nos despertamos tomando una buena taza de café o té. Estas bebidas promueven el estado de alerta y parecen revitalizar un cerebro cansado. Si bien esto es ciertamente útil en el momento de la ingesta, un nuevo estudio publicado en febrero de 2026 en la revista médica JAMA indica que estos hábitos también podrían tener beneficios cognitivos a largo plazo.

    Más es mejor (sin exagerar)

    El estudio, realizado por investigadores vinculados a la Facultad de Medicina de Harvard y la Escuela Chan de Salud Pública de esa misma casa de estudios, analizó los hábitos de miles de profesionales sanitarios. Si bien existen numerosos trabajos científicos que destacan los beneficios del café, este destaca por su extensión. Los investigadores han monitoreado durante décadas el consumo de cafeína por parte de médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios, algunos de ellos hasta por 43 años.

    Durante todo ese tiempo, los investigadores recopilaron y analizaron información sobre diagnósticos de demencia y deterioro cognitivo, así como la cantidad de tazas de café y té, ya sean regulares o descafeinadas, que consumían los participantes. Los resultados son una buena noticia para quienes no beben suficiente café: el 25 % de los que más tomaban café tuvieron una probabilidad significativamente menor de recibir un diagnóstico de demencia al final del estudio, en comparación con sus compañeros que consumían menos café o té.

    Más de 100 mil

    De todas formas, los resultados mostraron que las personas que beben café y té a diario tienen menos riesgo de desarrollar demencia que quienes no toman café por la mañana. El estudio siguió a más de 131.000 participantes, de los cuales 11.033 presentaban demencia al final de la investigación. Las personas que bebían más café y té presentaron las tasas más bajas de la enfermedad: aproximadamente 141 casos por cada 100.000. Es una diferencia asombrosa entre ellos y los profesionales sanitarios que bebían menos café y té, cuya tasa fue de aproximadamente 330 casos por cada 100.000.

    En una entrevista con Harvard Gazette, el autor principal, Yu Zhang, estudiante de la Escuela de Salud Pública Chan de Harvard e investigador en prácticas en el Hospital General Brigham de Massachusetts, explicó que los beneficios del café y el té parecían extenderse incluso a personas de mayor riesgo. Añadió: “También comparamos a personas con diferentes predisposiciones genéticas a desarrollar demencia y obtuvimos los mismos resultados, lo que significa que el café o la cafeína probablemente sean igualmente beneficiosos para personas con alto y bajo riesgo genético de desarrollar demencia”.

    La investigación también diferenció entre café regular y descafeinado, mientras que muchos otros estudios agrupan estas bebidas en una sola categoría. El nivel de cafeína en la taza es evidentemente importante, ya que los participantes que solo bebieron descafeinado tuvieron la misma probabilidad de recibir un diagnóstico de demencia que los grupos que consumieron menos café o té. Solo el café y el té con cafeína parecen reducir el riesgo de demencia, y los investigadores concluyeron que un mayor consumo de café con cafeína se asoció significativamente con un menor riesgo de demencia.

    La presencia de compuestos bioactivos, como la cafeína o los polifenoles, se atribuye a los beneficios de potenciar el cerebro. Según el Instituto Nacional del Cáncer, los compuestos bioactivos ejercen acciones en el organismo que pueden promover la buena salud. Harvard explica además que son posibles factores neuroprotectores que reducen la inflamación y el daño celular, a la vez que protegen contra el deterioro cognitivo.

    Dos para arriba

    Para obtener el máximo beneficio, los investigadores sugieren beber de dos a tres tazas de café con cafeína o de una a dos tazas de té al día. Si su hábito supera esa cantidad, no se preocupe. El estudio señaló que beber más café de la cantidad sugerida no aumenta ni disminuye significativamente las tasas de demencia.

    “Si bien nuestros resultados son alentadores, es importante recordar que el tamaño del efecto es pequeño y hay muchas formas importantes de proteger la función cognitiva a medida que envejecemos”, dice Daniel Wang, investigador del equipo y científico el Departamento de Medicina de Mass General Brigham, y agrega que el estudio “sugiere que el consumo de café o té con cafeína puede ser una pieza de ese rompecabezas” necesario para evadir el deterioro cognitivo grave.

  • ¿Cuál es la mejor manera de generar buenas ideas?

    ¿Cuál es la mejor manera de generar buenas ideas?

    Conectar personas al azar, pero no tan disímiles, tiene más probabilidades de producir las mejores. Si son gente de mundos muy distintos, al interactuar, se vuelven más conservadores.

    Gentileza de la Binghamton University

    Investigadores, grupos creativos, directivos de las empresas, en especial las grandes, se enfrentan a un dilema similar: ¿cuál es la forma ideal de organizarse para generar las mejores ideas? ¿Es mejor trabajar en grupos grandes? ¿En grupos más pequeños? ¿Reunir personas que sean similares o que sean diferentes?

    Una nueva investigación de la Universidad de Binghamton, Universidad Estatal de Nueva York, Estados Unidos, se puso a trabajar sobre estas preguntas, y algunos de los resultados que encontró no son los esperados.

    Durante casi 20 años, la profesora Shelley D. Dionne (actual decana de la Escuela de Administración de Empresas de Binghamton) y el profesor Hiroki Sayama han estudiado dinámicas grupales complejas y cómo afectan el desempeño de varios grupos de personas que abordan abordan tareas creativas.

    El experimento

    Los experimentos, realizados entre 2018 y 2020, involucraron a 617 estudiantes de la Universidad de Binghamton que colaboraron de forma anónima utilizando una interfaz en línea similar a Twitter o X en una de dos tareas: desarrollar un eslogan de marketing atractivo para una nueva computadora portátil o escribir una historia de ficción. Como parte de grupos de 20 a 25 personas, iniciaron sesión diariamente durante 10 días hábiles durante unos 15 minutos cada día para enviar ideas y comentar o dar me gusta a las ideas de sus colaboradores.

    El análisis del lenguaje de los ensayos de autopresentación presentados antes de los experimentos determinó si los estudiantes compartían puntos de vista o antecedentes similares al agruparlos. Algunos participantes podían comunicarse con todo su grupo, mientras que otros solo podían comunicarse con sus “vecinos” (un grupo más pequeño) en un organigrama en forma de anillo.

    Todos ven todo, error

    Para evaluar la calidad de las ideas, el equipo de investigación reclutó a candidatos a doctorado con especialización en marketing o gestión para la tarea del eslogan, y a miembros del personal de la División de Comunicaciones y Marketing de la Universidad para la tarea de redacción de la historia.

    Los investigadores admiten que varias de las conclusiones del estudio parecen contrarias a la intuición.

    “Si conectas a todos los participantes en las redes sociales de modo que todos puedan ver las ideas de los demás en la línea de tiempo, el experimento demostró claramente que mató la diversidad de ideas”, dice Sayama, miembro del cuerpo docente de la Escuela de Ciencias de Sistemas e Ingeniería Industrial del Colegio de Ingeniería y Ciencias Aplicadas Thomas J. Watson.

    Sin embargo, comunicarse con más personas sí hizo que las personas se sintieran más felices. Quienes interactuaron con menos participantes se sintieron más aislados, pero también generaron mejores ideas.

    Sorpresa: variedad negativa

    Además, cuando juntaron a personas de diversos orígenes, las ideas se volvieron más conservadoras porque todos las examinaron desde sus áreas de especialización y orientaron al grupo hacia alternativas “más seguras”.

    “Cuando conectamos personas al azar, resultó que era lo que tenía más probabilidades de producir las mejores ideas”, dice Sayama.

    Él ve el proceso de generación de ideas como similar a la evolución, con ideas como organismos que se adaptan y prosperan en un ecosistema biodiverso o son eliminados cuando no sobreviven a la ira de los depredadores y su entorno.

    “Cuando dos personas hablan entre sí, tú eres una isla y yo soy otra isla. Hay un canal que conecta las dos islas y las ideas que intercambiamos son como pájaros, peces o insectos que se mueven de un lado a otro”, afirma.

    “Cada cerebro contiene miles de ‘organismos’ de ideas diferentes, que escapan de una isla y entran en el cerebro de otra isla. Si son del agrado del entorno, la idea comenzará a replicarse en tu cerebro. Si el entorno odia esa idea, la matarán. Si lo consideras de esa manera, todo el proceso tiene como objetivo promover la biodiversidad”.

    Ideas y evolución

    Sayama admite que sería difícil implementar experimentos similares en un entorno de oficina típico. Los investigadores utilizaron inteligencia artificial para analizar los antecedentes de los participantes y los textos introducidos. Pero los gerentes pueden reducirlo a una pregunta sencilla: ¿cuál es el objetivo? Si quieren promover una “biodiversidad” de ideas, eso requiere una estrategia diferente a la de mantener viva una preciada “especie” (idea).

    Dionne cree que la fortaleza del estudio es la intersección de diferentes disciplinas al explorar los procesos de tareas creativas dentro de las redes.

    “Relacionar la generación de ideas con los procesos evolutivos permitió al equipo de investigación utilizar un marco común al decidir cómo probar las suposiciones, pero el marco común fue simplemente un punto de partida”, dice.

    Sayama añade: “Hay muchos mensajes diferentes que cada persona que lea este artículo puede extraer de los resultados. Sin duda, este no es el final definitivo del proyecto; solo abre muchas otras direcciones que esperamos poder seguir”.

    Los experimentos para esta investigación se llevaron a cabo antes del COVID-19 y en los primeros meses de la pandemia, pero el equipo estuvo ocupado con las tareas de toma de decisiones relacionadas con la salud pública de la Universidad y el proyecto entró en pausa.

  • 8 maneras increíbles en que ser abuelo hace maravillas por la salud

    8 maneras increíbles en que ser abuelo hace maravillas por la salud

    Los nietos no solo nos ayudan a sonreír: son claves para mantenernos más alertas, ser más activos y vivir más tiempo.

    Kelsey Kloss, The Healthy

    Intuitivamente lo sabemos, pero ahora la ciencia lo respalda, aceptar el rol de abuelo o abuela posee numerosas ventajas. Algunas inesperadas.

    1. Nos mantienen alertas

    Pasar la cantidad justa de tiempo con los nietos podría agudizar sus habilidades cognitivas. Cuando investigadores australianos estudiaron a 120 abuelas, descubrieron que aquellas que ayudaban a cuidar a los nietos un día a la semana obtuvieron las puntuaciones más altas en memoria y otras pruebas mentales. Pero aquellas que pasaban cinco o más días a la semana cuidando a sus nietos se desempeñaron significativamente peor. “La interacción con otras personas podría causar estimulación de ciertas vías nerviosas que son beneficiosas para nuestro cerebro”, dice Sharon Brangman, miembro de la junta de Health and Aging Foundations en la American Geriatrics Society. “Pero también sabemos que el estrés puede afectar el poder cerebral y la memoria. Las personas que son abuelos demasiado intensamente pueden tener altos niveles de estrés y, por lo tanto, no obtienen ese beneficio cognitivo”. ¿La moraleja? Disfrute de ser abuelo, pero también tómese un tiempo de descanso para usted.

    2. Nos obliga a estar más activos

    Llevar a un nieto a pasear por el vecindario o correr por el jardín con niños mayores beneficia la salud del niño y la propia. En un informe de AARP de 2011, el 58 % de los abuelos dijeron que participaban en actividades físicas como practicar deportes, hacer ejercicio y trabajar en el jardín con sus nietos, y el 55 % informó ir de excursión a museos y parques de diversiones. “Los abuelos son más propensos (que los adultos mayores sin nietos) a levantarse, vestirse, caminar a algún lugar y estar físicamente activos”, dice Kristine Arthur, MD, internista en Orange Coast Memorial Medical Center en Fountain Valley, California. “Una de las cosas más importantes que les digo a los adultos mayores es que no dejen de moverse, incluso si es una actividad pequeña”.

    3. Disminuye el riesgo de depresión

    Los beneficios de ser abuelos continúan a medida que los nietos crecen. Investigadores del Boston College, en Estados Unidos, analizaron datos de un estudio a largo plazo con 376 abuelos y 340 nietos y descubrieron que una relación emocionalmente cercana entre abuelos y nietos adultos se relacionaba con menos síntomas de depresión en ambas generaciones. Cuanto más apoyo emocional recibían abuelos y nietos adultos, mejor era su salud mental.

    4. Obliga a seguir aprendiendo

    Participar en las actividades de los nietos puede ayudar al cerebro. “Una cosa que se recomienda para prevenir la pérdida de memoria en las personas mayores es jugar rompecabezas y juegos infantiles, como voltear cartas para recordar cosas”, dice el Dr. Arthur. Aprender nueva tecnología con sus nietos ofrece beneficios similares. Un estudio de la Universidad de Arizona descubrió que las personas mayores a las que se les enseñó a usar Facebook y a las que se les pidió que publicaran mensajes una vez al día obtuvieron una puntuación un 25 % más alta en pruebas cognitivas y sociales después de ocho semanas que los que llevaron un diario virtual o no hicieron nada. “Dado que el deterioro de la memoria es una de las cosas más temidas por las personas, cada vez que aprendes algo nuevo, es un gran problema”, dice el Dr. Arthur. Estas son las mejores actividades para estimular el cerebro que se puede hacer, según la ciencia.

    5. Se fortalece el sistema inmunitario

    Abrazar o tomar de la mano a los nietos puede fortalecer el sistema inmunitario y ayudar a envejecer mejor. “Cuando las personas se exponen a más contacto físico, a menudo presentan una disminución de las células inflamatorias y un aumento de los glóbulos blancos, las células combatientes”, dice el Dr. Arthur. Un estudio de la Universidad de Virginia descubrió que tomar de la mano puede reducir el dolor y bajar la presión arterial, y una investigación relacionada ha vinculado los abrazos con niveles más altos de oxitocina y una disminución de los niveles de estrés. “Un beso o tomar de la mano da una sensación de calma, paz y seguridad si está bajo estrés”, dice el Dr. Walter Nieri, geriatra del Banner Sun Health Research Institute en Sun City, Arizona. “Aliviar el estrés retrasa el acortamiento de los telómeros, [un proceso celular] asociado con el envejecimiento”.

    6. Se redescubre un sentido de propósito

    Envejecer puede significar perder el contacto con amigos o familiares que se han mudado o fallecido. Según el Pew Research Center, el 17 % de los adultos mayores de 65 años se sienten solos y alrededor del 10 % se sienten innecesarios o una carga. “Los nietos contrarrestan ese aislamiento social y la soledad”, afirma el Dr. Nieri. “Les dan a las personas mayores un sentido de pertenencia y responsabilidad. Cuidar de sus nietos es bueno para su autoestima”.

    7. Aumenta la motivación para cuidarse

    Cuando llega un nieto, puede que uno empiece a pensar en eventos futuros que quiera celebrar: desde sus primeros pasos hasta la graduación universitaria. “Lo triste de muchos adultos mayores es que no quieren preocuparse por sí mismos”, dice el Dr. Arthur. “Pero quieren estar presentes en los hitos de sus nietos. De hecho, empezarán a cuidarse comiendo mejor o tomando sus medicamentos”.

    8. Mantiene la sociabilidad

    Tener nietos cerca puede ayudar a combatir la soledad. Ayuda a llevar un estilo de vida socialmente activo, no solo interactuando con niños, sino también con personas de la misma edad ya que se puede conectar con otros abuelos.

    ¿Y si no tengo nietos?

    En tal caso, los expertos sugieren que quienes no tienen nietos ni vínculos familiares fuertes consideren hacer voluntariado con niños (estudios han demostrado que esto mantiene las habilidades cognitivas) o tener una mascota. “Se observa un beneficio increíblemente grande en quienes tienen perros”, dice el Dr. Arthur. “Las mascotas pueden mejorar la depresión, animar a la gente a caminar y están ahí para acurrucarse”.

  • Sí, mire el vaso medio lleno

    Sí, mire el vaso medio lleno

    Encontrar la felicidad en la vida real supone aprender que hay más de una perspectiva correcta tanto en los conflictos como en las soluciones.

    Ingenio

    Cada vez que nos sentimos particularmente estresados o exhaustos, solemos tener pensamientos negativos y pesimistas. Nuestro organismo se tensa y nuestra visión mental se reduce. Desarrollamos sentimientos de desesperación y sentimos que no podemos lidiar con las situaciones, lo que termina volviéndose realidad. Muchas veces nos sentimos arrojados, así, a una vida de infelicidad.

    Cuidado con el “realismo”

    Un consuelo que suelen ofrecernos es decir que tal infelicidad no es más que otro nombre para el realismo. ¿Pero qué tiene de realista esperar siempre desenlaces negativos o sentirse impotente frente a todo? Al intentar mirar las cosas desde otra perspectiva, a menudo es posible cambiar nuestra realidad. Eso pasa porque no siempre son las situaciones, sino la forma en la que las interpretamos lo que afecta cómo funcionamos y nos sentimos. Y, como individuos, tenemos la capacidad de determinar cómo vemos una situación o a otra persona.

    Por ejemplo, hay investigaciones médicas que demostraron que, si se les dice a los pacientes que esperen efectos adversos durante un tratamiento, es más probable que los experimenten comparados con los pacientes a los que no se les advierte. Incluso, parece que, si a uno le dicen que tiene mayor riesgo de desarrollar una enfermedad, es más probable que la desarrolle en relación con las personas que tienen el mismo riesgo, pero a las que se les dice que su riesgo es menor.

    En otro estudio revelador, investigadores de Harvard les explicaron a 44 mucamas de hotel que su trabajo diario implicaba hacer ejercicio de verdad. Cuando se les hicieron análisis, un mes más tarde, se descubrió que se les había reducido la tensión arterial, habían bajado de peso y habían mejorado la proporción entre cintura y cadera sin haber hecho nada diferente. El solo hecho de pensar que estaban haciendo ejercicio regular fue el truco. Un grupo de control al que no se le dio esa información no mostró la misma mejora de la salud.

    El caso anterior es una prueba más del poder de la mente. Sin embargo, ¿cada cuánto desafiamos nuestros pensamientos y actitudes? Estudios como el señalado demuestran que cambiar el pensamiento cambia nuestra experiencia.

    Refuerce lo positivo

    Si se da cuenta de que se inclina más a tener un pensamiento negativo que positivo, aquí tiene un ejercicio de disciplina mental simple pero efectivo que le dará una visión más positiva.

     Cada vez que se descubra pensando algo negativo o crítico, inviértalo y formule exactamente lo opuesto, luego repítalo una y otra vez en la cabeza. Haga eso, aunque escuche una voz interior que le diga que lo que piensa es ridículo o una mentira lisa y llana. Repetir cosas positivas permite que se asienten en el subconsciente, y desde ahí influyen tanto en sus puntos de vista como en su comportamiento. Acostúmbrese a practicar esta técnica todos los días para obtener más equilibrio en su pensamiento.

    Busque el lado bueno

    Cuando las cosas parezcan imposibles o malas, busque algo bueno en la situación. Encontrar algunos aspectos buenos en cualquier cosa con la que tenga que lidiar no significa negar la situación real, sino solamente llevar algo de equilibrio a circunstancias que lo hayan hecho sentir desequilibrado o agobiado. No es cuestión de engañarse a uno mismo respecto de los problemas o los estresores; más bien, se trata de disciplinarse para buscar formas de pensar en positivo, lo que a la larga lo fortalecerá, si lo mantiene activo en la búsqueda de soluciones.

    Es seguro que buscar lo positivo le hace la vida más fácil y feliz, por eso es crucial intentar modificar su manera de pensar si se volvió negativa por default. La negatividad no ayuda a nadie. Consume la energía. Paraliza. No lleva al éxito en las relaciones ni en nada que trate de hacer en la vida.

    RECUADRO

    Encontrar un balance en el pensamiento

    Este ejercicio lo ayudará a reconocer que hay diferentes formas de considerar una situación y también a entender que tener una mirada diferente puede dar lugar a un estado de ánimo tranquilizador o energizante.

    • Imagínese que vive en una casa en la que las ventanas del frente dan a una calle principal muy transitada, con mucho tráfico. El movimiento constante de autos y personas puede ser estimulante o molesto, pero esa vista no lo hará sentir en paz.

    • Luego, visualice las ventanas traseras de la casa, que dan a campos que se extienden a lo lejos, adonde las montañas se elevan para alcanzar el cielo; una vista tranquila, relajante.

    • Ahora imagínese que llega una visita. Si él o ella no pudieran ver la vista que hay de las ventanas traseras, asumirían que usted vive en un ambiente estresante. Pero si entraran por la parte de atrás de la casa y miraran por las ventanas traseras solamente, él o ella llegarían a la conclusión de que su entorno es pacífico y armonioso.

    Lo importante es que, aunque los dos puntos de vista son correctos, cada uno es, de hecho, solo una verdad a medias. Todo depende de las ventanas por las que decida mirar. ¿Cada cuánto pasa eso en nuestra vida? ¿Cada cuánto vemos nada más que una parte de la imagen, o un solo lado de la discusión?

    Este ejercicio con la imagen mental puede ayudarlo a modificar y equilibrar el pensamiento. Cuando las cosas se pongan difíciles o agobiantes, conjure la imagen de la casa con ventanas en dos orientaciones, luego tome la decisión consciente de visualizarse a usted mismo mirando por las ventanas que más lo ayudarán en el momento indicado. Siempre hay otra forma de ver las cosas. Cuando lo reconocemos, generalmente encontramos más recursos para enfrentar los problemas.

  • No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    No más “úlceras” cognitivas en el cerebro

    Un par de investigaciones prestigiosas confirman que el entrenamiento intensivo del cerebro rejuvenece su capacidad de procesamiento, contrarrestando las pérdidas producidas por el envejecimiento.

    Rodrigo Lara Serrano, revista Ingenio

    En su libro “Por qué las cebras no tienen úlceras”, el neuroendocrinologista Robert M. Sapolsky hacía notar que, aunque la norma es que el envejecimiento consiste en el deterioro progresivo de los sistemas corporales, un pequeño grupo de personas solían mejorar la eficiencia de su funcionamiento con el paso del tiempo. No se volvían más jóvenes, pero su metabolismo resolvía “mejor” los problemas fisiológicos que se presentan con los años.

    Sin embargo, una cosa es el metabolismo en general y otra la capacidad cognitiva en particular. El deterioro de esta última se cree que es un efecto tan inevitable como implacable del envejecimiento normal. Hasta ahora. Investigadores del Centro de BrainHealth de la Universidad de Texas en Dallas (EE.UU.) realizaron una investigación podría brindar nuevas esperanzas de ampliar nuestra función cerebral a medida que los años hacen su tarea de desgaste.

    La evidencia viene de un estudio clínico, todavía pequeño en tamaño, el cual incluyó adultos de 56 a 71 años, los investigadores descubrieron que después de un período de entrenamiento cognitivo, los cerebros de los participantes eran más eficientes energéticamente, lo que significa que su cerebro no tenía que trabajar tan duro para realizar una tarea específica.

    Mejorar sin fármacos

    El Dr. Michael Motes, científico investigador del Center for BrainHealth y uno de los autores principales del estudio, cree que este descubrimiento no es nada menor: “Encontrar una intervención no farmacológica que pueda ayudar a un cerebro que está envejeciendo a desempeñarse como un cerebro más joven es un hallazgo bienvenido que, potencialmente, fomenta la comprensión de las maneras de mejorar la salud y la longevidad del cerebro”.

    Para llegar a estas esperanzadoras conclusiones, se decidió investigar los cambios en la eficiencia del cerebro, estudiando la actividad neuronal mientras un grupo de participantes realizaba una tarea. Así, 57 adultos mayores cognitivamente normales fueron asignados aleatoriamente a un grupo de entrenamiento cognitivo, un grupo de control y a un grupo de control de ejercicio físico. El entrenamiento cognitivo utilizó el programa de Entrenamiento de razonamiento avanzado de memoria estratégica (SMART, Strategic Memory Advanced Reasoning Training) desarrollado en el Centro de BrainHealth.

    Las estrategias de entrenamiento cognitivo incluyeron:

    a) Cómo enfocarse en la información más relevante y filtrar la menos relevante.

    b) Formas de sintetizar continuamente la información encontrada en la vida cotidiana para alentar un pensamiento más profundo

    c) Cómo inspirar el pensamiento innovador mediante la generación de diversas interpretaciones, soluciones y perspectivas.

    Más ejercicio aeróbico

    Debido a que se ha demostrado que el ejercicio aeróbico conduce a mejoras en la velocidad de procesamiento y los cambios funcionales dentro de las regiones frontales y otras regiones del cerebro, se incluyó también este factor en uno de los grupos de estudio.

    El entrenamiento cognitivo antes descrito se llevó a cabo en el transcurso de 12 semanas. Por su parte, los participantes en el programa de control físico de control activo excedieron las pautas de actividad física de 150 minutos por semana durante las mismas 12 semanas.

    Finalmente, utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica de imágenes que mide la actividad cerebral, los investigadores examinaron los tres grupos al principio (línea de base), medio y final del estudio, mientras que los participantes realizaban tareas mentales, basadas en computadora, que implicaban velocidad mientras se los sometía a un escáner.

    Los resultados proporcionaron evidencia de que el entrenamiento cognitivo mejoró la actividad neuronal relacionada con la velocidad. Si bien todos los grupos mostraron tiempos de reacción más rápidos en todas las sesiones, el grupo de entrenamiento cognitivo mostró un aumento significativo en la asociación entre el tiempo de reacción y la actividad del lóbulo frontal.

    Después del entrenamiento, los tiempos de reacción más rápidos se asociaron con la actividad del lóbulo frontal inferior, lo que es consistente con la actividad neuronal más eficiente en energía que se encuentra en los adultos más jóvenes.

    Contraataque

    “Este descubrimiento de los perfiles de eficiencia neuronal que se encuentran en los adultos mayores entrenados en SMART es prometedor”, dice la Dra. Sandra Bond Chapman, una de las principales autoras, fundadora y directora principal del Centro para BrainHealth. Si estos se replican en otros laboratorios, agrega, “este trabajo allana el camino para que los ensayos clínicos más grandes prueben la capacidad de aprovechar el potencial de la mente que envejece y su capacidad para sobresalir, trabajando como un cerebro más joven con todo el conocimiento y experiencia acumulados en el tiempo”.

    Sin duda, “contrarrestar el patrón de pérdidas relacionadas con la edad e incluso mejorar el funcionamiento interno del cerebro, ‘pensando´ de maneras más inteligentes, es un objetivo alcanzable y altamente deseable”.

    Lo logrado por el equipo del Centro de BrainHealth es importante, además, porque viene a inclinar la balanza en el debate sobre si el entrenamiento cerebral posee una utilidad relevante o no. Hasta el momento, los científicos que intentaron determinar si los ejercicios cerebrales mejoraban el rendimiento cognitivo habían tenido una suerte mixta: algunos experimentos mostraban mejoras; otros, nada.

    En esta misma línea, investigadores de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, EE.UU.) sospecharon que el problema no estaba en la idea misma del entrenamiento cerebral, sino el tipo de ejercicio que los investigadores han estado eligiendo para probarlo. Entonces, decidieron comparar directamente los principales tipos de ejercicios existentes y medir la actividad cerebral de las personas antes y después del entrenamiento; lo cual nunca se había intentado antes.

    El equipo reunió a tres grupos de participantes, adultos jóvenes. Todos tomaron una batería inicial de pruebas cognitivas para determinar la memoria de trabajo de referencia, la atención y la inteligencia. Todos también se les realizó un electroencefalograma (EEG) para medir la actividad cerebral. Luego, fueron enviados a casa para practicar una tarea cognitiva en sus computadoras durante un mes. Un grupo usó un tipo de los ejercicios cerebrales base usados por los científicos mientras que el segundo grupo usó el otro. El tercer grupo practicó en una tarea de control.

    Neuronas en el gimnasio

    Los programas de capacitación que Johns Hopkins comparó no son los productos comerciales disponibles que se venden a los consumidores, sino herramientas en las que los científicos se basan para evaluar la memoria de trabajo del cerebro.

    Los involucrados en el experimento entrenaron cinco días a la semana durante 30 minutos (en un mes), luego regresaron al laboratorio para otra ronda de exámenes, en busca de ver si había cambiado algo sobre su cerebro o sus capacidades cognitivas.

    Los investigadores encontraron que el grupo que practicó lo que se conoce como un ejercicio de “dual n-back” mostró una mejora del 30 por ciento en su memoria de trabajo. Eso fue casi el doble de los avances logrados por el grupo que trabaja con la otra tarea común, conocida como “complex span”. El grupo “dual n-back” también mostró cambios significativos en la actividad cerebral en la corteza prefrontal, la región crítica responsable del aprendizaje superior. Este último es una prueba de secuencia de memoria en la que las personas deben recordar una secuencia de estímulos visuales y auditivos en constante actualización. Los participantes de Johns Hopkins vieron cuadrados parpadeando en una cuadrícula mientras escuchaban las letras. Tenían que recordar si la casilla que acababan de ver y la letra que escuchaban eran las mismas que durante una exposición previa a los estímulos. A medida que la prueba se hizo más difícil, tuvieron que recordar cuadros y letras de dos, tres y cuatro rondas atrás. Es un poco como el juego electrónico para niños llamado Simon, pero en lugar de simplemente recordar sonidos y colores, se debe recordar la secuencia actual y la de unas pocas rondas atrás.

    La otra prueba, llamada “complex span”, también implica recordar elementos en una secuencia. Hay una distracción para las personas entre los elementos, pero no necesitan actualizar continuamente los elementos en su mente.

    Conclusión. Los hallazgos demuestran que el “doble n-back” es un mejor régimen para entrenar la memoria de trabajo, que es en la cual la gente confía para guardar temporalmente detalles en su mente, como números de teléfono y direcciones. Estas habilidades son vitales para la forma en que las personas se desempeñan en la escuela y en el trabajo, cuando las tareas son nuevas y no se puede confiar en los viejos conocimientos y hábitos, dice la coautora de la investigación Susan Courtney, neurocientífica del Johns Hopkins y profesora de ciencias psicológicas y del cerebro.

    “Los hallazgos sugieren que esta tarea particular está cambiando algo sobre el cerebro”, dice Courtney. “Hay algo sobre la secuenciación y la actualización que realmente aprovecha las cosas que solo la corteza prefrontal puede hacer, las tareas de resolución de problemas del mundo real”.

    Los resultados de las dos investigaciones abren camino para el optimismo, pero no hay que cantar victoria total: “La mayor lección aquí fue que, sí, el entrenamiento intensivo fortalece la cognición y el cerebro, pero todavía no entendemos por qué y cómo”, explica Courtney, pidiendo cautela. Esto es, “no podemos simplemente saltar a un videojuego y esperar que eso solucione todos nuestros problemas cognitivos. Necesitamos intervenciones más específicas”. Al menos, hay luz al final del túnel. Y así como las úlceras, alguna vez parecieron algo que sólo se podían mitigar y no erradicar, tal vez, con el deterioro cognitivo natural, eventualmente ocurrirá lo mismo.

  • Las experiencias creativas pueden retrasar el envejecimiento cerebral

    Las experiencias creativas pueden retrasar el envejecimiento cerebral

    La participación sostenida en actividades creativas como música, danza, artes visuales se asocia sistemáticamente con cerebros más jóvenes.

    Gentileza del Trinity College Dublin

    Participar en experiencias creativas como música, danza, artes visuales e incluso videojuegos específicos puede retrasar el envejecimiento cerebral y promover un funcionamiento cerebral más saludable. Así lo afirma un nuevo estudio internacional del Global Brain Health Institute (GBHI).

    Aunque la creatividad ha sido celebrada durante mucho tiempo por su valor cultural y personal, este estudio es la primera evidencia científica a gran escala que vincula directamente el compromiso creativo con la protección directa y medible de la salud cerebral.

    Trece países

    Investigadores de 13 países, incluyendo investigadores del Trinity College de Dublín, examinaron datos cerebrales de más de 1400 participantes, entre ellos expertos creativos como bailarines de tango, músicos, artistas visuales, estudiantes y no expertos. Descubrieron que la participación sostenida en actividades creativas se asociaba sistemáticamente con cerebros más jóvenes. Incluso el entrenamiento cerebral a corto plazo producía beneficios medibles, aunque menores.

    El Dr. Agustín Ibáñez, autor principal y correspondiente del estudio, profesor de Salud Cerebral en el GBHI y la Facultad de Medicina del Trinity College de Dublín, y director del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) de la Universidad Adolfo Ibáñez, en Chile, afirma: “La creatividad se perfila como un poderoso determinante de la salud cerebral, comparable al ejercicio o la dieta. Nuestros resultados abren nuevas vías para intervenciones basadas en la creatividad que protejan el cerebro del envejecimiento y las enfermedades”. Y agrega que, “nuestro estudio también demostró que los relojes cerebrales pueden utilizarse para monitorizar intervenciones destinadas a mejorar la salud cerebral”.

    Al alcance de todos

    El Dr. Carlos Coronel, primer autor e investigador postdoctoral del GBHI, Trinity College Dublin y la Universidad Adolfo Ibáñez, afirma: “Una de nuestras conclusiones clave es que no es necesario ser un experto para beneficiarse de la creatividad. De hecho, descubrimos que los estudiantes se benefician de sesiones breves de entrenamiento con videojuegos”.

    Hasta ahora, los relojes cerebrales se han utilizado principalmente para evaluar las influencias negativas en la salud cerebral, incluyendo riesgos genéticos, exposiciones ambientales (bautizadas como exposoma) y desigualdades sociales. Este es uno de los pocos estudios que demuestra, por primera vez, que los relojes cerebrales también pueden captar influencias positivas; en este caso, el efecto protector de la creatividad.

    El estudio, en el que participaron 1.402 personas en 13 países, incluidos expertos creativos (bailarines de tango, músicos, artistas visuales y jugadores de estrategia), estudiantes que recibían capacitación a corto plazo y no expertos, hizo que los participantes completaran exploraciones cerebrales ( EEG y MEG) y pruebas cognitivas, que se analizaron con modelos de “reloj cerebral” para comparar la edad cerebral biológica y cronológica.

    Creatividad y juventud

    El diseño también incorporó modelado computacional del envejecimiento cerebral para evaluar la conectividad cerebral y la eficiencia del procesamiento de la información, identificando los mecanismos que vinculan la creatividad con la salud cerebral. Finalmente, los resultados se validaron en diversas modalidades y dominios creativos para evaluar efectos generalizables.

    Los resultados mostraron que la creatividad se relacionaba consistentemente con perfiles cerebrales más jóvenes. Los efectos protectores fueron más evidentes en las regiones vulnerables a la neurodegeneración (hipocampo, corteza prefrontal y áreas parietales). El modelado computacional reveló que la participación creativa favorece redes cerebrales más eficientes y una conectividad más sólida, mecanismos que se cree que subyacen a su función protectora.

    Tango

    Los hallazgos destacan la creatividad como un recurso de salud pública, con implicaciones para las intervenciones clínicas y las políticas sanitarias. Desde el tango hasta los videojuegos, las prácticas creativas comparten beneficios comunes para la salud cerebral y el envejecimiento saludable.

    Ibañez afirma: “Esto no solo es relevante para la neurociencia, sino que representa una oportunidad cultural y política. Nuestras sociedades necesitan reimaginar el envejecimiento saludable a través de ámbitos médicos y no médicos, como la creatividad, las artes y el juego”.

    Coronel afirma: “Si bien estas experiencias creativas difieren, comparten un denominador común: ayudan a proteger las conexiones cerebrales vulnerables al envejecimiento acelerado. Dado que cada persona tiene aficiones e intereses únicos, es alentador saber que existen muchas maneras de apoyar la salud cerebral a través de la creatividad”.

    Los resultados sugieren que la creatividad podría prescribirse, al igual que el ejercicio, como una forma económica, accesible y eficaz de proteger la salud cerebral. Los resultados también demuestran que los relojes cerebrales no solo son herramientas de diagnóstico del riesgo de enfermedad, sino también indicadores sensibles de experiencias positivas que fomentan la resiliencia.

  • El corazón también “decide”

    El corazón también “decide”

    Sus señales, enviadas al cerebro, dan forma a nuestro instinto sobre si confiar en nuestro propio juicio o en el de otra persona.

    Royal Holloway / University of London

    ¿Recuerda frases o situaciones en las que el corazón le “dice” algo? No se equivoca.

    Un estudio acaba de mostrar cómo nuestros corazones influyen en la medida en que somos sugestionables a las opiniones de los demás.

    La investigación, dirigida por la Dra. Mariana von Mohr y el profesor Manos Tsakiris del Departamento de Psicología de Royal Holloway, publicada en la revista Cognition, investigó cómo las señales de nuestro corazón a nuestro cerebro influyen en cuánto nos apegamos a nuestro propio juicio o decidimos seguir a los demás.

    Vaivén

    El corazón y el cerebro están en constante comunicación, y en cada latido del corazón el cerebro recibe información sobre el estado del cuerpo, como cuán tranquilo o excitado está.

    Los investigadores utilizaron estos conocimientos para investigar si evaluar un evento durante un latido del corazón podría hacer que alguien dude de su propia opinión y siga las opiniones de los demás.

    En dos experimentos, a los participantes se les mostraron fotografías de rostros durante la fase en la que el corazón se contrae y envía señales al cerebro (la fase sistólica del ciclo cardíaco) o entre contracciones (la fase diastólica), cuando el corazón se relaja y envía señales mínimas. información al cerebro. En cada caso, se les pidió que juzgaran cuán confiables consideraban que eran las caras.

    Influencia

    Luego, los investigadores midieron hasta qué punto los participantes cambiaron de opinión después de la retroalimentación social que recibieron. En el primer experimento, se informó a los participantes sobre lo que muchos otros usuarios en línea pensaban sobre esa cara, y en el segundo experimento, tuvieron una discusión con otro participante. Después de la retroalimentación social, se les pidió a los participantes que indicaran una vez más cuán confiables consideraban que era la cara.

    En ambos experimentos, las personas cambiaron de opinión más cuando las caras se presentaban durante la contracción del corazón que cuando las caras se presentaban entre latidos del corazón. En otras palabras, los participantes estaban más influenciados por las opiniones de otras personas cuando las caras se presentaban durante el latido real del corazón, cuando el cerebro recibía información sobre el estado del cuerpo.

    La Dra. Mariana von Mohr, del Departamento de Psicología de Royal Holloway, dice: “Sabemos que los primeros cientos de milisegundos de percibir un rostro determinan nuestras primeras impresiones, y nuestros hallazgos muestran que esta primera impresión luego se vuelve más o menos susceptible a otras las opiniones de las personas dependiendo de cuándo durante el ciclo cardíaco las personas vieron por primera vez esta cara”.

    Impacto

    Los hallazgos de este estudio nos ayudan a comprender cómo las influencias sociales en nuestra toma de decisiones pueden depender de las señales transmitidas por el cuerpo al cerebro a través del corazón. Los resultados pueden tener implicaciones importantes dado el papel de la toma de decisiones sociales en nuestra vida cotidiana, que puede variar desde elecciones mundanas (por ejemplo, qué película ver) hasta importantes (por ejemplo, por quién votar en las próximas elecciones).

    El profesor Manos Tsakiris, del Departamento de Psicología de Royal Holloway, agrega: “Aunque normalmente percibimos eventos que suelen durar más de un solo latido, nuestra investigación, así como la de otros laboratorios, muestra que el punto preciso en el ciclo del corazón en el que los eventos se perciben por primera vez, puede tener consecuencias de gran alcance sobre cómo nuestro cerebro procesa la información”.

    “Estos hallazgos resaltan cómo las señales de nuestros cuerpos, en este caso el corazón, dan forma a nuestros sentimientos viscerales y nuestra toma de decisiones en entornos sociales”.

  • Las personas creativas disfrutan del tiempo libre más que otras

    Las personas creativas disfrutan del tiempo libre más que otras

    Rutinas totalmente estructuradas y la adicción creciente a los dispositivos digitales dificultan el disfrute de estar solos, que no es sinónimo de aburrimiento.

    Niranjana Rajalakshmi, University of Arizona

    Es más probable que las personas creativas aprovechen al máximo su tiempo de inactividad durante un día típico al explorar su mente. Es lo que descubrió un estudio de la Universidad de Arizona (Estados Unidos).


    El trabajo encontró que las personas creativas son más propensas a usar fructíferamente el tiempo de inactividad al dejar que una idea conduzca a otra. Así, los participantes del estudio que eran más creativos se sentían menos aburridos cuando se sentaban solos en una habitación. Un dato que confirma esta apreciación fue que, durante la pandemia de COVID-19, una época en la que el mundo experimentó períodos inusualmente prolongados de tiempo desestructurado, las personas creativas estaban menos aburridas y más comprometidas con sus pensamientos.

    Tiempos no estructurados

    “Estoy particularmente interesado en la creatividad porque queríamos saber qué sucede en la mente de las personas creativas, especialmente en situaciones en las que nada limita sus pensamientos”, dice el autor principal del estudio, Quentin Raffaeli, estudiante graduado en el Departamento de Psicología de UArizona.


    En psicología y neurociencia, la mayoría de los estudios sobre los pensamientos humanos incitan a los participantes a pensar de cierta manera o les piden que informen sobre los pensamientos que experimentaron, pero se sabe menos sobre cómo surgen los pensamientos de forma natural y se desarrollan con el tiempo en contextos espontáneos, señala Jessica Andrews. Hanna, profesora asociada en el Departamento de Psicología.

    “Aquí es donde entra nuestro estudio”, dice Andrews-Hanna.
    La historia está llena de anécdotas de científicos, artistas y filósofos famosos que disfrutaron estar solos con sus pensamientos, y esas personas a menudo generaron algunas de sus mejores ideas durante el tiempo libre, recuerda la investigadora.
    Escasez

    “En la sociedad ajetreada y conectada digitalmente de hoy, el tiempo para estar a solas con los propios pensamientos sin distracciones puede convertirse en un bien escaso”, agrega.

    Los investigadores dividieron el estudio en dos partes. Para el primer experimento, pidieron a cada participante que se sentara solo en una habitación durante 10 minutos sin acceso a dispositivos digitales. En ausencia de un aviso en particular, se pidió a los participantes que expresaran sus pensamientos en voz alta en tiempo real. Luego se transcribieron y analizaron los archivos grabados de 81 participantes.


    Los investigadores evaluaron la creatividad de los participantes a través de una “prueba de pensamiento divergente”, una prueba verbal de laboratorio que mide la capacidad de una persona para “pensar fuera de la caja” (o sea, fuera de prejuicios o ideas preestablecidas). Los participantes que se desempeñaron bien en la prueba de pensamiento divergente tenían pensamientos que fluían libremente y estaban asociados entre sí, a menudo indicados con frases como “esto me recuerda a” o “hablando de eso”.

    “Mientras que muchos participantes tenían una tendencia a saltar entre pensamientos aparentemente no relacionados, los individuos creativos mostraron signos de pensar de forma más asociativa”, dijo Raffaeli.

    El primer experimento también encontró que las personas creativas estaban más involucradas en sus pensamientos cuando se las dejaba solas sin distracciones, como el teléfono celular e Internet.

    “Las personas creativas se calificaron a sí mismas como menos aburridas, incluso durante esos 10 minutos. También hablaron más palabras en general, lo que indicó que era más probable que sus pensamientos se movieran libremente”, dice Andrews-Hanna.

    Enemigo: demasiado trabajo

    Para complementar sus hallazgos iniciales, los investigadores ampliaron su estudio en el contexto de un período de tiempo mucho más largo, la pandemia de COVID-19, cuando muchas personas estaban solas con sus pensamientos con más frecuencia.

    En el segundo experimento, más de 2.600 adultos respondieron preguntas a través de una aplicación para teléfonos inteligentes llamada Mind Window, desarrollada por Andrews-Hanna y su estudiante graduado Eric Andrews. Los participantes que se autoidentificaron como creativos informaron que se aburrieron menos durante la pandemia.

    “A medida que nos sobrecargamos de trabajo, tenemos más horarios y nos hacemos adictos a nuestros dispositivos digitales, creo que debemos hacer un mejor trabajo en nuestros hogares, nuestros lugares de trabajo y nuestras escuelas para cultivar tiempo para simplemente relajarnos con nuestros pensamientos”, dice Andrews-Hanna.

    Los investigadores continúan con esta línea de trabajo utilizando su aplicación Mind Window. Animan a las personas a descargar y usar la aplicación para ayudar a los científicos a comprender cómo piensan las personas de todo el mundo en su vida cotidiana.

    “Comprender por qué diferentes personas piensan de la forma en que lo hacen puede conducir a intervenciones prometedoras para mejorar la salud y el bienestar”, concluye la investigadora