Etiqueta: Intuición

  • El corazón también “decide”

    El corazón también “decide”

    Sus señales, enviadas al cerebro, dan forma a nuestro instinto sobre si confiar en nuestro propio juicio o en el de otra persona.

    Royal Holloway / University of London

    ¿Recuerda frases o situaciones en las que el corazón le “dice” algo? No se equivoca.

    Un estudio acaba de mostrar cómo nuestros corazones influyen en la medida en que somos sugestionables a las opiniones de los demás.

    La investigación, dirigida por la Dra. Mariana von Mohr y el profesor Manos Tsakiris del Departamento de Psicología de Royal Holloway, publicada en la revista Cognition, investigó cómo las señales de nuestro corazón a nuestro cerebro influyen en cuánto nos apegamos a nuestro propio juicio o decidimos seguir a los demás.

    Vaivén

    El corazón y el cerebro están en constante comunicación, y en cada latido del corazón el cerebro recibe información sobre el estado del cuerpo, como cuán tranquilo o excitado está.

    Los investigadores utilizaron estos conocimientos para investigar si evaluar un evento durante un latido del corazón podría hacer que alguien dude de su propia opinión y siga las opiniones de los demás.

    En dos experimentos, a los participantes se les mostraron fotografías de rostros durante la fase en la que el corazón se contrae y envía señales al cerebro (la fase sistólica del ciclo cardíaco) o entre contracciones (la fase diastólica), cuando el corazón se relaja y envía señales mínimas. información al cerebro. En cada caso, se les pidió que juzgaran cuán confiables consideraban que eran las caras.

    Influencia

    Luego, los investigadores midieron hasta qué punto los participantes cambiaron de opinión después de la retroalimentación social que recibieron. En el primer experimento, se informó a los participantes sobre lo que muchos otros usuarios en línea pensaban sobre esa cara, y en el segundo experimento, tuvieron una discusión con otro participante. Después de la retroalimentación social, se les pidió a los participantes que indicaran una vez más cuán confiables consideraban que era la cara.

    En ambos experimentos, las personas cambiaron de opinión más cuando las caras se presentaban durante la contracción del corazón que cuando las caras se presentaban entre latidos del corazón. En otras palabras, los participantes estaban más influenciados por las opiniones de otras personas cuando las caras se presentaban durante el latido real del corazón, cuando el cerebro recibía información sobre el estado del cuerpo.

    La Dra. Mariana von Mohr, del Departamento de Psicología de Royal Holloway, dice: “Sabemos que los primeros cientos de milisegundos de percibir un rostro determinan nuestras primeras impresiones, y nuestros hallazgos muestran que esta primera impresión luego se vuelve más o menos susceptible a otras las opiniones de las personas dependiendo de cuándo durante el ciclo cardíaco las personas vieron por primera vez esta cara”.

    Impacto

    Los hallazgos de este estudio nos ayudan a comprender cómo las influencias sociales en nuestra toma de decisiones pueden depender de las señales transmitidas por el cuerpo al cerebro a través del corazón. Los resultados pueden tener implicaciones importantes dado el papel de la toma de decisiones sociales en nuestra vida cotidiana, que puede variar desde elecciones mundanas (por ejemplo, qué película ver) hasta importantes (por ejemplo, por quién votar en las próximas elecciones).

    El profesor Manos Tsakiris, del Departamento de Psicología de Royal Holloway, agrega: “Aunque normalmente percibimos eventos que suelen durar más de un solo latido, nuestra investigación, así como la de otros laboratorios, muestra que el punto preciso en el ciclo del corazón en el que los eventos se perciben por primera vez, puede tener consecuencias de gran alcance sobre cómo nuestro cerebro procesa la información”.

    “Estos hallazgos resaltan cómo las señales de nuestros cuerpos, en este caso el corazón, dan forma a nuestros sentimientos viscerales y nuestra toma de decisiones en entornos sociales”.

  • ¿Qué es el déjà vu?

    ¿Qué es el déjà vu?

    Importante trabajo de científicos cognitivos de la Universidad de Colorado logra explicar este fenómeno misterioso.

    Universidad del Estado de Colorado / Ingenio

    La mayoría de las personas han tenido la experiencia tan perturbadora como inquietante del déjà vu: cuando se vive una situación nueva, pero se siente que uno ha estado allí antes. En ciertos casos, tal sensación extraña tiene una extrañeza adicional: aparece la idea de que se sabe lo que va a suceder a continuación.

    Digamos, por ejemplo, que usted está subiendo por una escalera por primera vez en la casa nueva de un amigo, pero le resulta familiar. Se siente como en una situación con algo de sueño, en tanto que piensa: “Cuando llegue a la parte superior de las escaleras, habrá un afiche de una muestra Picasso a la izquierda”.

    Anne Cleary, una psicóloga cognitiva de la Universidad Estatal de Colorado, Estados Unidos, ha dedicado los últimos años a estudiar y establecer que el déjà vu es un fenómeno de memoria: un truco del cerebro similar al de tener una palabra en la punta de la lengua, pero una que no se puede recuperar. Se sabe que se sabe, pero tal saber nunca termina de aparecer.

    Cleary, sobre la base de experimentos anteriores, ha demostrado ahora que el sentimiento profético que a veces acompaña al déjà vu es solo eso: un sentimiento. Lo que no invalida que se sienta real.

    En la punta de la lengua

    Profesora en el Departamento de Psicología de la Colorado State University (CSU), Cleary ha logrado recrear “artificialmente” el déjà vu en sujetos humanos para examinar la sensación de premonición durante tal condición. De acuerdo con sus resultados, los participantes no fueron más propensos a ser capaces de anticipar el futuro que si estuvieran adivinando ciegamente. Pero, durante el déjà vu, sintieron que podían, lo que parece reflejar la vida real.

    Cleary es uno de los pocos investigadores del déjà vu en el mundo. Desde que leyó el libro de Alan S. Brown, The Déjà Vu Experience, le fascinó el fenómeno y quiso descubrir experimentalmente por qué ocurre. Sucede que el déjà vu tiene una reputación sobrenatural. ¿Es la memoria de una vida pasada, se pregunta la gente? Los científicos, sin embargo, tienden a enfrentar los temas a través de una lente más lógica.

    En esta línea, Cleary y otros han demostrado que déjà vu es probablemente un fenómeno de la memoria. Uno que puede ocurrir cuando alguien encuentra un escenario que es similar a una memoria real, pero no puede recuperar esa memoria. Por ejemplo, Cleary y colaboradores han demostrado que el déjà vu puede ser provocado por una escena que es espacialmente similar a la anterior.

    Pasa que “no podemos recordar conscientemente la escena anterior, pero nuestros cerebros reconocen la similitud”, explica Cleary. A continuación, “esa información aparece ante nosotros como la sensación inquietante de que hemos estado allí antes, pero no podemos precisar cuándo o por qué”.

    La investigadora también ha estudiado el fenómeno conocido como “punta de la lengua”, esa sensación cuando una palabra está apenas fuera del alcance de la memoria. Tanto la “punta de la lengua” como el déjà vu son ejemplos de lo que los investigadores llaman fenómenos de la “metamemoria”. Reflejan un grado de conciencia subjetiva de nuestros propios recuerdos. Otro ejemplo es el proceso de memoria conocido como “familiaridad”, dice Cleary. Un ejemplo es cuando se ve una cara familiar fuera de contexto y no se puedes ubicarla.

    “Mi hipótesis de trabajo –explica– es que el déjà vu es una manifestación particular de familiaridad”. ¿Cómo? “Se tiene familiaridad con una situación en la que siente que no se debería tenerla, y es por eso que resulta tan discordante, tan sorprendente”.

    Precognición como eco

    Desde que comenzó a publicar sus resultados sobre déjà vu como un fenómeno de memoria, hace ya más de 10 años, personas de todo el mundo comenzaron a responderle: Estás equivocada, le decían. “No es solo un recuerdo. También siento que sé lo que va a pasar después”.

    Cleary no se sentía enfocada, previamente, en investigar ese sentimiento, pero entendió la necesidad de examinar con detalle esas afirmaciones. Fue así como dio con un estudio de la década de 1950, del neurólogo Wilder Penfield, en el que éste estimulaba partes del cerebro de los pacientes y les hacía hablar sobre lo que estaban experimentando. En al menos un caso, cuando un paciente informó haber sentido déjà vu por estimulación, Penfield documentó sentimientos concurrentes de premonición. “Hmm, pensó Cleary. Hay algo aquí”.

    Su hipótesis: si el déjà vu es un fenómeno de la memoria, ¿el sentimiento de predicción es también un fenómeno de memoria? Cleary fue motivada, además por un cambio reciente en la investigación de la memoria, que afirma que la memoria humana está adaptada para poder predecir el futuro, con fines de supervivencia, en lugar de simplemente recordar el pasado.

    En una investigación previamente publicada, la científica y su grupo de investigación crearon escenarios de realidad virtual usando el videojuego Sims Virtual World. Lo usaron para crear escenas, como un depósito de chatarra, o un jardín con figuras de arte topiario (arbustos/árboles esculpidos con formas particulares), las que más tarde se mapearon espacialmente a escenas vistas previamente, pero sin relación temática.

    Luego, mientras estaban inmersos en una escena de prueba de realidad virtual, se les pidió a los participantes que informaran si estaban experimentando déjà vu. Resultó que los sujetos eran más propensos a informar el déjà vu entre las escenas mapeadas (o maquetadas) espacialmente sobre la base de escenas antes vistas. Estos estudios fundacionales reflejaron la experiencia de la vida real de “sentirse como si hubieras estado allí antes”, pero sin ser capaz recordar por qué.

    En sus experimentos más recientes, Cleary creó escenas de video dinámicas en las que el participante pasaba por una serie de giros. Más tarde, se movieron a través de escenas espacialmente mapeadas basadas en las anteriores para inducir el déjà vu; pero, en el último momento, se les preguntó cuál debería ser el último giro.

    Los usos de la familiaridad

    Cleary y su equipo quedaron intrigados al notar que aproximadamente la mitad de los encuestados sintió una fuerte premonición durante el déjà vu. Pero no fue más probable que recordaran la respuesta correcta (el giro que habían visto anteriormente en una escena diferente, espacialmente mapeada) que si la eligieran al azar. En otras palabras, los participantes que tenían la sensación de predicción tenían bastante confianza en que tenían razón, pero por lo general no estaban en la razón.

    Conclusión: no, el déjà vu no nos ayuda a predecir el futuro. Pero puede manifestarse como un sentimiento de que sí podemos hacerlo.

    Cleary y su laboratorio están llevando a cabo experimentos de seguimiento ahora que investigan aún más esta sensación de predicción. Se preguntan si es el proceso de familiaridad lo que impulsa la sensación. Quieren saber si las personas experimentan un sesgo retrospectivo, es decir, si las personas estarán convencidas de que sabían lo que iba a suceder, después de los hechos.

    “Creo que la razón por la cual la gente presenta teorías psíquicas sobre el déjà vu es porque ellas son experiencias misteriosas y subjetivas”, afirma Cleary. “Incluso los científicos que no creen en vidas pasadas me han susurrado: ‘¿Tienes una explicación de por qué me pasa esto?’ La gente busca explicaciones en diferentes lugares. Y si eres un científico, buscas la razón lógica del por qué acabas de tener esta experiencia realmente extraña”. Aunque, esto no hay que olvidarlo, el sentimiento de extrañeza no necesariamente es evidencia de verdad.