¿Conoció alguna vez a un pintor de brocha gorda estresado como solemos ver a un político, militar o deportista de alto rendimiento? No. El placer de agregar color; sea con acuarela, óleo, tinta o lápices de grafito posee una cualidad de relajar, distraer y entusiasmar que nos remite a la tranquilidad de la infancia más profunda.

Publicidad

