¿Qué es el déjà vu?

Importante trabajo de científicos cognitivos de la Universidad de Colorado logra explicar este fenómeno misterioso.

Universidad del Estado de Colorado / Ingenio

La mayoría de las personas han tenido la experiencia tan perturbadora como inquietante del déjà vu: cuando se vive una situación nueva, pero se siente que uno ha estado allí antes. En ciertos casos, tal sensación extraña tiene una extrañeza adicional: aparece la idea de que se sabe lo que va a suceder a continuación.

Digamos, por ejemplo, que usted está subiendo por una escalera por primera vez en la casa nueva de un amigo, pero le resulta familiar. Se siente como en una situación con algo de sueño, en tanto que piensa: “Cuando llegue a la parte superior de las escaleras, habrá un afiche de una muestra Picasso a la izquierda”.

Anne Cleary, una psicóloga cognitiva de la Universidad Estatal de Colorado, Estados Unidos, ha dedicado los últimos años a estudiar y establecer que el déjà vu es un fenómeno de memoria: un truco del cerebro similar al de tener una palabra en la punta de la lengua, pero una que no se puede recuperar. Se sabe que se sabe, pero tal saber nunca termina de aparecer.

Cleary, sobre la base de experimentos anteriores, ha demostrado ahora que el sentimiento profético que a veces acompaña al déjà vu es solo eso: un sentimiento. Lo que no invalida que se sienta real.

En la punta de la lengua

Profesora en el Departamento de Psicología de la Colorado State University (CSU), Cleary ha logrado recrear “artificialmente” el déjà vu en sujetos humanos para examinar la sensación de premonición durante tal condición. De acuerdo con sus resultados, los participantes no fueron más propensos a ser capaces de anticipar el futuro que si estuvieran adivinando ciegamente. Pero, durante el déjà vu, sintieron que podían, lo que parece reflejar la vida real.

Cleary es uno de los pocos investigadores del déjà vu en el mundo. Desde que leyó el libro de Alan S. Brown, The Déjà Vu Experience, le fascinó el fenómeno y quiso descubrir experimentalmente por qué ocurre. Sucede que el déjà vu tiene una reputación sobrenatural. ¿Es la memoria de una vida pasada, se pregunta la gente? Los científicos, sin embargo, tienden a enfrentar los temas a través de una lente más lógica.

En esta línea, Cleary y otros han demostrado que déjà vu es probablemente un fenómeno de la memoria. Uno que puede ocurrir cuando alguien encuentra un escenario que es similar a una memoria real, pero no puede recuperar esa memoria. Por ejemplo, Cleary y colaboradores han demostrado que el déjà vu puede ser provocado por una escena que es espacialmente similar a la anterior.

Pasa que “no podemos recordar conscientemente la escena anterior, pero nuestros cerebros reconocen la similitud”, explica Cleary. A continuación, “esa información aparece ante nosotros como la sensación inquietante de que hemos estado allí antes, pero no podemos precisar cuándo o por qué”.

La investigadora también ha estudiado el fenómeno conocido como “punta de la lengua”, esa sensación cuando una palabra está apenas fuera del alcance de la memoria. Tanto la “punta de la lengua” como el déjà vu son ejemplos de lo que los investigadores llaman fenómenos de la “metamemoria”. Reflejan un grado de conciencia subjetiva de nuestros propios recuerdos. Otro ejemplo es el proceso de memoria conocido como “familiaridad”, dice Cleary. Un ejemplo es cuando se ve una cara familiar fuera de contexto y no se puedes ubicarla.

“Mi hipótesis de trabajo –explica– es que el déjà vu es una manifestación particular de familiaridad”. ¿Cómo? “Se tiene familiaridad con una situación en la que siente que no se debería tenerla, y es por eso que resulta tan discordante, tan sorprendente”.

Precognición como eco

Desde que comenzó a publicar sus resultados sobre déjà vu como un fenómeno de memoria, hace ya más de 10 años, personas de todo el mundo comenzaron a responderle: Estás equivocada, le decían. “No es solo un recuerdo. También siento que sé lo que va a pasar después”.

Cleary no se sentía enfocada, previamente, en investigar ese sentimiento, pero entendió la necesidad de examinar con detalle esas afirmaciones. Fue así como dio con un estudio de la década de 1950, del neurólogo Wilder Penfield, en el que éste estimulaba partes del cerebro de los pacientes y les hacía hablar sobre lo que estaban experimentando. En al menos un caso, cuando un paciente informó haber sentido déjà vu por estimulación, Penfield documentó sentimientos concurrentes de premonición. “Hmm, pensó Cleary. Hay algo aquí”.

Su hipótesis: si el déjà vu es un fenómeno de la memoria, ¿el sentimiento de predicción es también un fenómeno de memoria? Cleary fue motivada, además por un cambio reciente en la investigación de la memoria, que afirma que la memoria humana está adaptada para poder predecir el futuro, con fines de supervivencia, en lugar de simplemente recordar el pasado.

En una investigación previamente publicada, la científica y su grupo de investigación crearon escenarios de realidad virtual usando el videojuego Sims Virtual World. Lo usaron para crear escenas, como un depósito de chatarra, o un jardín con figuras de arte topiario (arbustos/árboles esculpidos con formas particulares), las que más tarde se mapearon espacialmente a escenas vistas previamente, pero sin relación temática.

Luego, mientras estaban inmersos en una escena de prueba de realidad virtual, se les pidió a los participantes que informaran si estaban experimentando déjà vu. Resultó que los sujetos eran más propensos a informar el déjà vu entre las escenas mapeadas (o maquetadas) espacialmente sobre la base de escenas antes vistas. Estos estudios fundacionales reflejaron la experiencia de la vida real de “sentirse como si hubieras estado allí antes”, pero sin ser capaz recordar por qué.

En sus experimentos más recientes, Cleary creó escenas de video dinámicas en las que el participante pasaba por una serie de giros. Más tarde, se movieron a través de escenas espacialmente mapeadas basadas en las anteriores para inducir el déjà vu; pero, en el último momento, se les preguntó cuál debería ser el último giro.

Los usos de la familiaridad

Cleary y su equipo quedaron intrigados al notar que aproximadamente la mitad de los encuestados sintió una fuerte premonición durante el déjà vu. Pero no fue más probable que recordaran la respuesta correcta (el giro que habían visto anteriormente en una escena diferente, espacialmente mapeada) que si la eligieran al azar. En otras palabras, los participantes que tenían la sensación de predicción tenían bastante confianza en que tenían razón, pero por lo general no estaban en la razón.

Conclusión: no, el déjà vu no nos ayuda a predecir el futuro. Pero puede manifestarse como un sentimiento de que sí podemos hacerlo.

Cleary y su laboratorio están llevando a cabo experimentos de seguimiento ahora que investigan aún más esta sensación de predicción. Se preguntan si es el proceso de familiaridad lo que impulsa la sensación. Quieren saber si las personas experimentan un sesgo retrospectivo, es decir, si las personas estarán convencidas de que sabían lo que iba a suceder, después de los hechos.

“Creo que la razón por la cual la gente presenta teorías psíquicas sobre el déjà vu es porque ellas son experiencias misteriosas y subjetivas”, afirma Cleary. “Incluso los científicos que no creen en vidas pasadas me han susurrado: ‘¿Tienes una explicación de por qué me pasa esto?’ La gente busca explicaciones en diferentes lugares. Y si eres un científico, buscas la razón lógica del por qué acabas de tener esta experiencia realmente extraña”. Aunque, esto no hay que olvidarlo, el sentimiento de extrañeza no necesariamente es evidencia de verdad.

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